
Luz Larraín, una escritora chilena, lo ha contado en al diario Las Últimas Noticias de Chile.
La escritora es hija de Pablo Larraín, primo segundo del Padre Hurtado, con el que éste mantenía una buena relación de amistad.
El momento más inexplicable de la relación familiar con el padre Hurtado lo vivió su hermano Augusto, hoy prestigioso cirujano. Esta es la historia contada por Luz:
“Augusto tenía 16 años y una mañana en el campo iba en uno de esos carromatos que trasladan fardos de pasto, sin baranda, con sus primos, chacoteando. El caballo se encabritó pegó una patada en la parte de acero donde llevaba la mano. Le cortó tres dedos. Lo trajeron a Santiago y un día, cuando mi mamá estaba desesperada en la clínica, vio pasar al padre Hurtado y le contó. Él se acercó, rezó y le dijo que no se preocupara, que todo iba a salir bien”.
El resultado: los médicos aún no se explican científicamente cómo el paciente pudo salvar los dedos, ya que no había nada que hacer, y sólo perdió la última falange de uno de ellos, lo que no le ha impedido practicar la cirugía.
Luz dice que le parece escuchar las palabras de su madre repitiendo que el padre Hurtado había intercedido por ese milagro, aún en vida.
Esta escritora recuerda cuando el sacerdote iba a almorzar a su casa y "siempre tenía una palabra para cada uno" y que "con sus ojos captaba la naturaleza de todos".