29 octubre 2005

Especial del Padre Hurtado en la Revista Humanitas


El número 29 de la publicación chilena "Humanitas, Revista de Antropología y Cultura Cristiana", editada por la Pontifica Universidad Católica de Chile, se dedica casi en su totalidad al Padre Hurtado. La edición digital de Humánitas puede consultarse en la siguiente dirección de internet:


En la edición digital del número de la revista dedicado al Padre Hurtado podemos leer el testimonio de quienes conocieron al Padre Hurtado, así como también varios escritos del nuevo Santo.

En el editorial de la revista se efectúa un amplio análisis sobre la figura de San Alberto Hurtado. Del editorial, escrito por el Obispo de San Bernardo, Don Juan Ignacio González Errázuri, podemos entresacar los siguientes párrafos:

"Alberto Hurtado no es santo por sus obras, por su fuerte llamado a la justicia, por la denuncia de las inequidades de nuestra sociedad o por las innumerables conversiones y vocaciones a la vida religiosa que su paso nos dejó. Alberto Hurtado es santo porque amó con heroica virtud a Dios, a Jesucristo a María, a la Iglesia Católica y a la Compañía de Jesús de la cual fue un hijo fidelísimo y desde ese amor e impulsado por él, amo a sus hermanos. Qué necesario es que sepamos mostrar a los santos como fueron, en todas sus dimensiones, facetas y enseñanzas y qué delicado es parcelar esa visión, truncar su figura y quitarles esa luz de Dios que nos traen los santos y nos ayudan a alumbrar los caminos oscuros de nuestro mundo".

"Nacido en el seno de una familia de arraigada aristocracia, de cuna católica, fue un hombre que nunca se valió de sus lazos de sangre para afirmar su figura, sino que puso esos dones gratuitamente recibidos, al servicio de la predicación del evangelio y se hizo rico con los ricos y pobre con los pobres, en la senda de la enseñanza del Apóstol de la gentes, moviendo a su paso mareas inmensas de hombres y mujeres en el amor a Dios y el servicio del prójimo. Tocó los corazones con una predicación viva y eficaz para hacer que los hombres, mirando al cielo el amor de Dios sobre cada uno, fueran capaces de mirar en la tierra la injusticia y el sufrimiento. Y los movió con tal ímpetu que reformó los corazones de muchos y a su paso hasta las mismas leyes hacia una mayor justicia social".

"Cuando recorría los puentes del Mapocho recogiendo a los niños pobres, cuando organizaba comedores y lugares de alojamientos para los desamparados, cuando exigía a los más poderosos la generosidad de sus medios y de su tiempo para servir a los pobres, era porque su alma en santa rebeldía no se contenía al ver el rostro de Cristo sufriente en ellos. Por eso caló tan profundo su mensaje, porque creía posible la vigencia de una sociedad solidaria fundada en la justicia y endulzada por el amor. "¿Por qué se nos hecha en cara que no practicamos la doctrina del Maestro, que tenemos magníficas encíclicas pero no las realizamos? Sin poder sino rozar este tema, me atrevería a decir lo siguiente: porque el cristianismo de muchos de nosotros es superficial. Estamos en el siglo de los records, no de sabiduría, ni de bondad, sino de ligereza y superficialidad. Esta superficialidad ataca la formación cristiana seria y profunda sin la cual no hay abnegación. ¿Cómo va a sacrificarse alguien si no ve él por qué de su sacrificio? Si queremos pues, un cristianismo de caridad, el único cristianismo auténtico, más formación, más formación seria se impone"

"Alberto Hurtado es un santo, un ejemplo de aquella coherencia y sentido de identidad del que nuestro mundo tanto necesita y que un católico sabe que se llama santidad. Ahora lo empezaremos a conocer en todas sus dimensiones, sin exclusiones, sin ideologías, sin querer mostrar algunos aspectos de su vida, su obra y sus enseñanzas. Y es que lo propio de los santos es que pertenecen a la Iglesia, a los hombres, a la humanidad entera. Hemos de agradecer a Dios habernos mostrado su rostro en este jesuita santo y hemos de ser coherentes con el paso de Dios entre los hombres que su persona y su figura significó."