20 octubre 2005

Las "pequeñas virtudes" del Padre Hurtado


La vida y obra del Padre Hurtado son un valioso testimonio para todos nosotros: su dedicación a los jóvenes, entre los que despertó tantas vocaciones al sacerdocio; su preocupación por el mundo del trabajo y por las necesidades de los obreros, entre los que fue ejemplo vivo de la doctrina social de la Iglesia; su entrega en favor de los más pobres y de los mendigos, en cuyos rostros supo descubrir a Jesús, y en favor de quienes creó el Hogar de Cristo, magna obra que todavía permanece; la forma en la que supo enfrentarse a su enfermedad y muerte.
Sin embargo, no vamos a destacar ahora todas estas grandes virtudes.
Cuando Alberto Hurtado era todavía un estudiante jesuita escribió en sus apuntes lo siguiente:


«No criticar a mis hermanos, velar sus defectos, hablar de sus cualidades... Hablar siempre bien de los Superiores y de sus disposiciones. Hablar siempre bien de mis hermanos, disculpar sus defectos, poner de relieve sus cualidades».

¡Qué maravilloso consejo para que lo pongamos en práctica cada día de nuestra vida!