
La primera señal de las lágrimas se presentó hace más de una semana, cuando un sacerdote de la iglesia Mártires Católicos Vietnamitas detectó una mancha en el rostro de la imagen y la limpió.
Antes de la misa del 20 de noviembre, los fieles volvieron a notar una sustancia rojiza que brotaba de los ojos de la estatua de concreto blanco frente a la pequeña iglesia, comentó Ky Truong, de 56 años, un feligrés que dijo ser uno de los testigos.
Desde entonces, Truong indicó que ha estado en la iglesia de día y de noche. Se siente tan emocionado que no puede realizar su trabajo como contratista general. Cree que las lágrimas son una señal.
“Se trata de un suceso de gran magnitud en el futuro: terremoto, inundación, una enfermedad”, señala Truong. “Estamos muy tristes”.
El sábado, las mesas frente a la estatua situada detrás de una reja estaban repletas con macetas de plantas, ramos de rosas y cirios. La gente rezaba en silencio sentada en sillas plegables que han instalado en el estacionamiento, mientras que otros entonaban himnos católicos vietnamitas o abrazaban a sus niños. Una anciana en una silla de ruedas lloraba entre los primeros fieles de la multitud.
Un líquido rojo salía desde el ojo izquierdo de la Virgen María, rodando luego hasta su túnica hecha de concreto. Muchos acudieron desde lejos para ver la estatua.
“Creo que esto es increíble. Es un milagro. ¿Por qué hace esto? ¿Le preocupa algo?”, se preguntó María Vásquez, de 35 años.