08 abril 2012

JESUS DE NAZARET HA RESUCITADO

Domingo, 9 de abril del año 30. Crónica de urgencia de nuestro corresponsal en Jerusalén.

Algo extraordinario ha sucedido esta mañana en Jerusalén. Jesús de Nazaret, de quien hemos ido informando en nuestras anteriores crónicas, y que fue crucificado y muerto por orden del Gobernador romano Poncio Pilato el pasado viernes, ha resucitado. Su cadáver ha desaparecido de forma del todo inusual del sepulcro en el que había sido depositado, y sus seguidores aseguran que ha resucitado y que han tenido varios encuentros con él.

Este corresponsal fue testigo directo el pasado viernes de la muerte de Jesús de Nazaret en la cruz. Respecto a que murió no existe duda posible, pues lo pudimos comprobar personalmente. Gracias a la amistad con uno los seguidores del Nazareno, este corresponsal fue testigo directo del traslado de su cadáver desde el Gólgota, lugar de la crucifixión, hasta el sepulcro. Allí el cadáver fue colocado envuelto en una sábana nueva.

Según ha podido saber este corresponsal, esta mañana, a primera hora, algunas mujeres fueron a visitar el sepulcro y, con gran sorpresa, se encontraron con que el cuerpo había desaparecido. Sin embargo, la sábana que había envuelto el cadáver permanecía en la misma posición en la que había sido colocada, pero caída sobre sí misma, como si el cuerpo se hubiera volatilizado. Luego otros seguidores de Jesús también han llegado al sepulcro, y han quedado tan sorprendidos como las mujeres.

Pero eso no es todo. Un numeroso grupo de los seguidores del Nazareno han afirmado a este corresponsal que han tenido diversos encuentros con Jesús resucitado. Primero fue una de sus seguidoras. Después se apareció a Simón, que es el principal discípulo de Jesús. Pero luego Jesús resucitado se apareció a todos ellos.

Este corresponsal, ha podido acceder esta mañana al sepulcro de Jesús y ha podido comprobar con sus propios ojos la desaparición del cuerpo y la extraña posición de la sábana, caída sobre sí misma. Hemos comprobado que en la sábana existen manchas de sangre. Pero lo más sorprendente es que en ese lienzo hemos podido ver impresa la imagen de Jesús. Al lado de la sábana hemos visto enrollado el sudario que se utilizó para cubrirle la cabeza, al trasladarlo desde la cruz al sepulcro. Al ver la posición de la sábana y las huellas existentes en ella, a este corresponsal no le cabe ninguna duda de que algo excepcional ha ocurrido hoy en Jerusalén, algo decisivo para todos, de lo que seguro que se seguirá hablando de ahora en adelante.