Espejo del Evangelio

16 septiembre 2008

MILAGROS EUCARÍSTICOS

Un hecho insólito ocurrió en Lourdes el 7 de noviembre de 1999.









En el transcurso de la Misa televisada del domingo día 7 de noviembre de 1999, retransmitida desde Lourdes con ocasión de la Asamblea Plenaria de los Obispos de Francia, se produjo un fenómeno inexplicable. En el momento de la epíclesis (invocación al Espíritu Santo sobre el pan y el vino), en el momento en que los concelebrantes pronunciaron las palabras ‘derramando sobre ellas tu Espíritu…’, todo el mundo pudo ver a una de las grandes hostias de la concelebración, elevarse dos cmts. por encima de la patena.
El fenómeno duró durante toda la oración eucarística y fue filmado en directo. Los responsables de la emisión ‘El día del Señor’ certificaron que el fenómeno realmente sucedió y que sus técnicos no tenían ninguna explicación para ello. El Cardenal Billé, entonces Arzobispo de Lyon, quien era el celebrante principal lo había él mismo constatado y había recomendado a los Obispos, en su época, que guardaran silencio. El ’signo’ se produjo en el momento en que los concelebrantes pronunciaban el ‘tu Espíritu’.

Espectaculares son también los "milagros eucarísticos" que parece que acontecen en Corea, en concreto en el publo de Naju, en la persona de Julia Kim.






Más información sobre Julia Kim en el siguiente enlace:



Otro milagro eucarístico tuvo lugar en Florencia, Italia, el 23 de mayo de 2003. Más información sobre este hecho puede obtenerse pinchando sobre la siguiente imagen:


Una amplia información sobre los milagros eucarísticos se puede obtener en la siguiente página, que ofrece una verdadera visita virtual a una exposición de este tipo de hechos:

http://www.therealpresence.org/eucharst/mir/span_mir.htm

La posición de la Iglesia Católica ante los llamados milagros eucarísticos nos la resume Monseñor Raffaello Martinelli, Rector del Colegio Eclesiástico Internacional San Carlos y Oficial de la Congregación para la Doctrina de la Fe. La fe de los cristianos no está fundada en los milagros eucarísticos, ni estamos obligados a creer en ellos. Sin embargo, como principio, el creyente no debe excluir que Dios pueda intervenir de un modo extraordinario en cualquier momento, lugar, acontecimiento o persona. La actitud de la Iglesia ante estos fenómenos es de prudencia. Aunque nadie está obligado a creer, el creyente ha de mostrarse respetuoso ante las verificaciones de los milagros eucarísticos cuya autenticidad haya sido reconocida por la Iglesia. Según Monseñor Martinelli, los milagros eucarísticos pueden constituir una útil y fructuosa ayuda en nuestra vida de fe. Nos ayudan a trascender lo visible, lo sensible, y a admitir la existencia “de otro mundo”, “de un más allá”.
Según el Padre Roberto Coggi, los milagros eucarísticos son intervenciones prodigiosas de Dios que tienen como fin confirmar la fe en la presencia real del cuerpo y la sangre del Señor en la Eucaristía. La doctrina católica afirma la presencia real de Cristo en la Eucaristía. La sustancia del pan se convierte en cuerpo de Cristo y la sustancia del vino en su sangre. Esta transformación toma el nombre de transustanciación, es decir, el cambio de una sustancia por otra. Del pan y del vino restan solamente las apariencias o especies, dichas en términos filosóficos. Son, el color, el sabor, el olor, inclusive la capacidad nutritiva, pero no la sustancia, es decir, la verdadera realidad convertida en el cuerpo y la sangre del Señor. En palabras del Padre Goggi, el Señor realiza estos milagros para ofrecer un signo fácil y visible para todos de que en la Eucaristía está el verdadero cuerpo y la verdadera sangre del Señor.


12 junio 2007

Antena 3 emite el documental sobre la falsa tumba de Jesús

Antena 3 Televisión ha decidido emitir el 12 de junio de 2007 el documental elaborado por Discovery Chanel sobre la tumba de Jesús. Se trata, como todos los especialistas ya saben, de un programa sensacionalista sin ningún rigor y que no resiste el menor análisis.
Era ya conocido por los estudiosos que el arqueólogo judío Amos Kloner descubrió en 1980 en el barrio de Talpiot de Jerusalén diez osarios que se dataron del siglo I. Ni el descubridor ni ningún otro especialista vinculó nunca tal hallazgo con Jesús de Nazaret. Pese a ello, el canal de televisión Discovery Chanell encargó un reportaje del director de cine James Cameron en el que se sostiene que el hallazgo de 1980 se corresponde con la tumba de Jesús y su familia. Para que el escándalo sea mayor, según el cineasta (cuya autoridad como historiador o como arqueólogo es nula) el hallazgo sería una prueba no sólo de que Jesús no resucitó, sino de que estuvo casado con María Magdalena y tuvo de ésta un hijo.
El reportaje televisivo es un montaje sin ningún rigor histórico Como ya se ha dicho, los diez osarios fueron descubiertos por Amos Kloner en 1980. La única relación de los osarios con Jesús de Nazaret es que aparecen unas inscripciones en las que se leerían los nombres de Jesús, María, otra María, Mateo, Jusá y Judá. En concreto, la primera de las inscripciones en los osarios, escritas en arameo, diría "Yeshua bar Yosef", o "Jesús, hijo de José". La segunda, en hebreo, diría, "Maria", la tercera en hebreo, diría "Matia" o "Mateo". La cuarta inscripción, en hebreo, diría, "Yose". La quinta, en griego, diría "Mariamene e Mara". La sexta, en arameo, diría, "Yehuda bar Yeshua" o "Judá, hijo de Jesús".
El documental ha sido calificado de “farsa publicitaria” por Amos Kloner, descubridor de la tumba y uno de los más destacados arqueólogos israelíes. Según el profesor Amos Kloner, de la Universidad Bar-Ilan y arqueólogo oficial del Distrito de Jerusalén, que supervisó las excavaciones de la misma tumba en 1980, y es autor de numerosas obras sobre los descubrimientos, las afirmaciones del documental “son sólo una farsa publicitaria, un excelente material para una película de televisión, pero un total sin sentido, algo absolutamente imposible”. Amos Kloner, que ha criticado duramente a Discovery Channel por utilizar una “estrategia de mercadeo”, sostiene que la afirmación de que la tumba de Jesús ha sido encontrada no está basada en ninguna prueba y es solo una maniobra para vender”. El arqueólogo israelí ha recordado que 11 años atrás, la BBC de Londres ya había producido un documental similar con el mismo argumento; y ha señalado que la nueva producción de Discovery era meramente un renovado intento de crear controversia en el mundo cristiano con el fin de obtener mayores ganancias. “Refuto todas sus afirmaciones y esfuerzos por llamar la atención sobre los descubrimientos. Con todo respeto, no son arqueólogos”,ha dicho Kloner. Kloner ha explicado que los nombres inscritos en las tumbas eran muy comunes en la era del Segundo templo, y por tanto, son absolutamente insuficientes como argumentos para concluir que esa era la tumba de Jesús y de su familia. Explicó además que la inscripción “Jesús hijo de José” ha sido encontrada en muchas otras tumbas en Jerusalén. “Es muy poco probable que Jesús y sus parientes tuvieran una tumba familiar”, ha explicado Kloner. “Ellos eran una familia de Galilea sin vínculos en Jerusalén. La tumba de Talpiot (nombre que los arqueólogos dan a esta tumba) perteneció en cambio a una familia de clase media del primer siglo de nuestra era”. Finalmente, Kloner ha criticado duramente a la Autoridad Israelí de Antigüedades –conocida por sus siglas en inglés IAA– por prestar dos de los osarios para su exhibición en Nueva York este lunes durante la conferencia. “La IAA ha sido muy tonta por prestarse a esto”, ha concluido.
En el mismo sentido que Kloner se ha manifestado el arqueólogo israelí Boaz Zizu, que ha dicho que la tumba que aparece en el documental de James Cameron, y que se le atribuye a Jesús, se trata simplemente de una tumba típica y que no existe relación entre Jesús y su supuesta familia. El arqueólogo Boaz Zizu ha precisado que este lugar que describe James Cameron como la tumba de Jesús, puede pertenecer a una familia judía con nombres parecidos. “Es sólo una entre miles de tumbas que se han encontrado en el área que fueron enterradas después de Jesucristo. Esta tumba es igual a las otras”, ha dicho este arqueólogo.
Tampoco está conforme con la tesis del documental el erudito bíblico de Tierra Santa Stephen Pfann, ,según el cual la hipótesis de los realizadores no es sólida. Pfann ni siquiera está seguro de que el nombre "Jesús" en los osarios fue interpretado correctamente. El piensa que lo más probable es que se trate del nombre "Hanun". Las escrituras semíticas antiguas son notoriamente difíciles de descifrar.
El profesor L. Michael White, de la Universidad de Texas, también ha criticado este film: "Se trata de vender documentales", ha señalado.
La Liga Católica de los Estados Unidos ha calificado de 'fraude titánico' el último trabajo cinematográfico realizado por el director de cine James Cameron, asegurando que se éste se suma a los últimos intentos de la televisión estadounidense por "cuestionar cualquier aspecto de la Resurrección". El presidente de la Liga Católica, Bill Donohue, explicó que "no hay una sola Cuaresma en la que un autor o programa de televisión no busque arrojar dudas sobre la divinidad de Jesús o la Resurrección", recordando los programas emitidos por la cadena de televisión NBC o hace dos años por ABC con un especial en el que se cuestionaba "cada uno de los aspectos de la Resurrección".
El secretario de la Pontificia Comisión de Arqueología Sacra, Fabrizio Bisconti, ha calificado el hallazgo como “fantarqueología” (arqueología fantasiosa). Al respecto Bisconti ha declarado que estos nombres, encontrados sobre las lápidas del enterramiento, eran “extremadamente difusos” en Jerusalén (donde se encontraron las tumbas) en el siglo I de nuestra era e incluso el nombre Jesús aparece en otras 70 veces en el lugar. “No es la primera vez que se intenta pasar por descubrimientos importantes hallazgos que no lo son; en pasado se dijo haber encontrado el Arca de Noe y otras cosas por el estilo, fantasmagóricas”, señaló el funcionario vaticano. “Creo que el fenómeno - ha agregado- debe ser encuadrado en el momento histórico; ahora es el momento de las grandes exclusivas, de las grandes reconstrucciones, restituciones seudohistóricas pero se trata de fantarqueología”. Ha insistido en que los arqueólogos, no sólo cristianos sino también israelitas como Amor Kloner -descubridor original del sitio- estuvieron de acuerdo en hablar de “especulación absurda” (al afirmar que los restos pertenecen a Jesús). El secretario de la comisión arqueológica ha deplorado que Cameron busque reconstruir estos descubrimientos “reelaborando” con los medios a su disposición una “exclusiva” únicamente de naturaleza mediática. “Esto es un hecho que naturalmente corresponde a la orbita del comercio y de la divulgación que es una cosa distinta al respeto de las fases científicas en las cuales se basan los arqueólogos”.
El engaño que supone el reportaje de Cameron ha sido también puesto de manifiesto por Antonio Piñero, Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid y especializado en lengua y literatura del cristianismo primitivo. Según Antonio Piñero, durante años los arqueólogos ya estudiaron técnicamente los restos hallados en 1980 y no vieron en esos osarios nada especialmente relacionado con el fenómeno cristiano y mucho menos con Jesús y María Magdalena. Los autores del documental (Cameron y Jacobovici) ya realizaron otro parecido sobre el “Éxodo de los israelitas de Egipto” lleno de falsedades científicas y con argumentaciones pueriles y engañosas. Pero el documental les produjo mucho dinero. Se puede suponer que esperan también que éste documental último sea una fuente saneada de ingresos. También procedente de esas cuevas se “confirmó” hace años la existencia de otro osario con la inscripción “Santiago, hijo de José, hermano de Jesús”. La inscripción resultó ser falsa, y en 2005 cinco personas fueron castigadas judicialmente por ello. Los habitantes de Jerusalén están muy interesados en hacer propaganda de su tierra y aplauden cualquier noticia que atraiga visitantes, porque el negocio del turismo ha sido muy dañado por la guerra larvada entre palestinos e israelíes. El número de visitantes ha decaído alarmantemente. Jalear el caso Cameron / Jacobovici puede ser muy interesante económicamente. Por otra parte, los nombres encontrados son muy corrientes para esa época; sabemos que muchas familias piadosas ponían esos nombres a sus hijos. Pueden, por tanto, haber pertenecido a cualquier familia israelita del siglo I. Además, las pruebas de ADN realizadas a los pequeños restos biológicos encontrados en los osarios demuestran que los presuntos miembros de esa familia no estaban emparentados entre sí. Finalmente, los cristianos ya tienen desde hace siglos la tumba de Jesús: muchos arqueólogos cristianos sostienen que los restos de la cripta de la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén son auténticos.

03 septiembre 2006

La visita del Papa a Manoppello


Vemos arriba una fotografía de la visita que el Papa Benedicto XVI ha efectuado el 1 de septiembre de 2006 al Santuario del Santo Rostro en el pueblo italiano de Manoppello.

02 septiembre 2006

El Santo Rostro de Manoppello


El día 1 de septiembre de 2006 el Papa Benedicto XVI ha visitado el Santuario italiano de Manopello, donde se venera el denominado Santo Rostro.
En el Santuario italiano denominado del "Volto Santo", situado en la localidad de Manoppello, se venera el denominado en español "Santo Rostro".

El Santo Rostro es un velo o paño que mide 17 centímetros de lado por 24 de alto. Este velo está protegido entre dos hojas de vidrio. No se conoce con exactitud cuál es el tipo de fibra del que está compuesto, ya que no ya sido examinado directamente, sin los vidrios que lo protegen. Parece ser que podría tratarse de un paño fabricado con algún tipo de biso marino. El biso es el producto de secreción de una glándula situada en el pie de muchos moluscos lamelibranquios, que se endurece en contacto del agua y toma la forma de filamento. El vocablo biso procede del griego y significa precisamente "lino de la India", lo que nos indica ya su uso como tejido. Lienzos de biso marino se han hallado en las pirámides de Egipto.
Una de las características de este velo es que es extremadamente tenue. La imagen es visible tanto desde la parte anterior como desde la posterior. Si se pone un periódico detrás de la imagen, se puede leer fácilmente incluso desde lejos.

No se sabe con exactitud desde cuando esta imagen se se encuentra en Manoppello. El padre capuchino Donato de Bomba escribió en el año 1640 un denominado "informe histórico" sobre los orígenes de la reliquia. Según este documento, un desconocido llevó a Manoppello el Velo en 1506 y lo entregó a uno de los magnates del pueblo, un tal doctor Giacom’Antonio Leonelli, que estaba sentado en un banco frente a la iglesia. Se cuenta que el doctor entró en la iglesia y abrió el rollo en el cual estaba el Velo. Inmediatamente después salió de la iglesia pero no halló el desconocido portador del rollo que había desaparecido sin dejar rastro. Según el citado documento, el Velo con la Imagen perteneció durante un siglo a la familia Leonelli hasta que fue destinado como regalo de boda para una componente femenina de la familia, Marzia Leonelli, pero no efectivamente entregado. En 1608 el marido de esta mujer, Pancrazio Petrucci, un soldado, robó el velo en casa de su suegro. Unos años después esta mujer lo vendió por 4 escudos al doctor Donat’Antonio De Fabritiis para rescatar el marido, prisionero en Chieti. El Velo fue luego donado por la familia De Fabritiis a los Capuchinos. Esta es la información dada a conocer por el padre capuchino en 1640. Sin embargo, algunos historiadores consideran que parte de la historia facilitada por Bomba es meramente legendaria, y que la imagen no apareció en Manoppello hasta el año 1608 aproximadamente.

Según algunos historiadores, el Santo Rostro de Manoppello se correspondería con la Verónica conservada antes en Roma, en concreto en la Basílica de San Pedro. Se sabe que el Papa Julio VII construyó el año 705 en la antigua Basílica de San Pedro una capilla para guardar el Velo de la Verónica, el cual era exhibido a la multitud en las grandes ocasiones. Entre otras muchas ocasiones, la Verónica romana fue exhibida al público en 1450 y en 1575. Sin embargo, desde la construcción de la nueva Basílica de San Pedro, la Verónica romana ya no ha sido expuesta al público, ni se han mostrado luego fotografías de ella. A partir de estos datos, surge la hipótesis de que la Verónica romana fuera robada con ocasión de la construcción de la nueva Basílica de San Pedro, tras lo que aparecería luego en Manoppello. El año 1507 comenzó la demolición de la vieja Basílica de San Pedro. Y, en concreto, el año 1608 fue cuando comenzó la demolición de la parte de la Basílica en la que se encuentra la capilla de la Verónica. Según esta hipótesis, esta última demolición sería el momento preciso en el que se realizó el hurto de la reliquia y su venta posterior a Manoppello. Así, y según estudios históricos citados por el padre Pfeiffer, con motivo de la reestructuración de la Basílica de San Pedro, realizada por el Papa Pablo V (1605-1621), en 1608 se abatió la Capilla en la que se custodiaba y es probable que en esa ocasión fuera robada la reliquia. En 1618, el archivista del Vaticano Giacomo Grimaldi hizo una lista de los objetos de la antigua Basílica de San Pedro, en la que habla del relicario que custodiaba el Velo, especificando que los cristales estaban rotos. El padre Pfeiffer explica que en el velo de Manoppello, en el margen inferior, se puede ver todavía un pequeño fragmento de cristal del anterior relicario, lo que demostraría su procedencia del Vaticano.
El Santo Rostro de Manoppelo ha sido estudiado por Donato Vittore, Profesor de la Universidad de Bari. Su opinión es la siguiente:

"Usé un pequeño scanner digital de resolución muy alta que se aplica detrás de una cámara fotográfica con fuelle y el analizador funciona como película fotográfica. La imagen obtenida como una fotografía es en realidad una fotografía digital que puede ser memorizada con una notable cantidad de datos. Cuando la foto está elaborada por la computadora se puede ampliarla notablemente sin perder resolución y fue posible analizar fibra por fibra o la entera imagen del Santo Rostro. La diferencia con una fotografía normal está en el hecho de que la cantidad de datos conseguidos es tan grande que permite elaborar continuamente las imágenes según las necesidades. La imagen fotográfica, al contrario, aunque sea adquirida y fijada, no puede dar otras informaciones ya que la resolución es estandardizada. A primera vista el Santo Rostro puede parecer una pintura. Un análisis más diligente y el estudio de todas las características me han dejado dudoso. Esta imagen, en efecto, puede ser vista en la misma manera sea desde adelante o sea desde atrás y yo no conozco una pintura que mirada desde los dos lados ofrece la misma imagen, especialmente si se pone una luz en un solo lado. La sutil consistencia del velo y su extraordinaria transparencia muestra también la misma tonalidad de color. Mis estudios han sido profundizados; después de haberlo fotografiado, allí en su sitio, tuve la posibilidad de observar la imagen obtenida con el monitor que permite una amplificación extraordinaria sin desenfocar las imágenes y comprobé que en el espacio entre el hilo del urdido y el de la trama no hay residuos de color. Si pienso en una pintura al óleo, imagino que hay entre los hilos un poco de depósito de color: por lo tanto se debe excluir el uso de esta técnica en la Reliquia de Manoppello. Tenemos que excluir también el uso de la acuarela porque los contornos de la imagen son tan limpios en el ojo y en la boca, mientras que la acuarela empapa en manera no exacta el hilo provocando aréolas en los detalles. Creer que sea una estampa significa no considerar que la imagen es perfectamente visible desde los dos lados. Estamos considerando una obra muy antigua y las técnicas utilizadas en aquel tiempo no eran muy sofisticadas. Pienso seguir adelante con mi averiguación con método fotográfico ampliando aún más esta imagen también con el auxilio de la computadora tratando de entrar en el interior de la fibra para descubrir si tiene depósitos de color o si se trata de una fibra pura que asumió un color y yo no conozco la causa. Todo es muy misterioso y este misterio me encanta."

El Santo Rostro ha sido comparado con el de la Sábana Santa de Turín. Según sor Blandina, que es quien ha realizado este análisis:

"El trabajo fundamental ha sido individuar los puntos de convergencia. Averigüé más de diez de ellos: caverna ocular izquierda, caverna ocular derecha con la "pequeña gota" confinada en el ámbito del iris, parte derecha de la nariz sobre el lado vertical, el pequeño círculo encima del labio superior etc. hasta que obtuve la perfecta superposición. Así mi intuición se hizo una maravillosa realidad y pude comprobar que las efigies misteriosamente impresas en la Sábana Santa de Turín y en el Velo de Manoppello son, sin lugar a dudas, la misma".

No es posible dar una opinión definitiva sobre esta reliquia. Son necesarios mayores estudios. Además, y para poder reconstruir el itinerario histórico del Santo Rostro, sería necesario el que pudiera exponerse al público la Verónica de Roma, si es que esta reliquia sigue existiendo, tal y como se afirma. La visita del Papa Benedicto XVI al Santuario de Manopello en septiembre de 2006 es un una buena ocasión para que tengan lugar tales estudios.

Información en español sobre el Santo Rostro puede obtenerse en la página oficial del santuario:

11 julio 2006

Benedicto XVI celebra la Eucaristía en Valencia con el Santo Cáliz





El Papa Benedicto XVI utilizó el Santo Cáliz de Valencia en la Eucaristía con la que el 9 de julio de 2006 se clausuró el V Encuentro Mundial de las Familias.
Aunque pueda sorprendernos, existen buenas razones para sostener que el Santo Cáliz de Valencia es auténtico. De hecho, los distintos investigadores que se han ocupado de su estudio se han pronunciado en favor de su autenticidad.
El Santo Cáliz que se conserva en la Catedral de Valencia se compone, en realidad, de tres partes distintas.

1.- La Copa de la Parte Superior. Esta copa superior sería la utilizada por Jesús como Cáliz en la Última Cena. Se trata de una copa de piedra ágata cornalina oriental, semiesférica, de 9'5 centímetros de diámetro medio en la boca, 5'5 centímetros de profundidad por el interior y 7 centímetros de altura desde la base al borde; toda ella lisa, al interior y al exterior, sin ningún adorno, excepción hecha de una simple línea incisa, de corte redondeado, muy regular, que corre paralela al borde y a escasa distancia de él.

2.- La Parte Central. Se trata de la vara con su nudo, de 7 centímetros de largo, que sirve como elemento de unión entre la copa y el pie, con añadidura de las asas y de una guarnición de oro purísimo, finamente burilado, que soporta el engaste en el pie de perlas y piedras. Se trata, claramente, de un añadido en relación con la copa original.

3.- La Parte Inferior. Está formada por un vaso ovalado e invertido, del mismo color y parecido material que la copa. Los ejes de la base miden 14'5 centímetros. el eje mayor y 9'7 centímetros el eje central menor, y un pie casi rectangular con los lados cortos redondeados, rehundidos en el interior, con 4 y 3 centímetros de eje mayor y menor respectivamente, y una altura de 5 milímetros. Todo él lleva una guarnición de oro puro, sobre el cual van montadas 27 perlas, dos rubíes y dos esmeraldas de gran valor.

El Santo Cáliz fue examinado detalladamente en 1960 por el Catedrático de Arqueología de la Universidad de Zaragoza Don Antonio Beltrán, el cual, en su libro “El Santo Cáliz de la Catedral de Valencia” (Valencia 1960), llegó a las siguientes conclusiones:

- Que el Cáliz resulta estar compuesto de tres partes, de las cuales dos gozaron de autonomía y en un momento determinado fueron unidas entre sí por la tercera. Es decir, los dos vasos unidos por el nudo. La única parte que sigue cumpliendo su primitivo papel es la copa, mientras que el actual pie fue un día pieza estimadísima, como lo demuestra el filete de oro que lo bordea. La orfebrería, aparte del valor funcional de servir de unión de copa y pie, sirvió para alhajar la sencilla copa y como muestra del aprecio en que se le tenía.

- Que la copa superior se remonta a la época comprendida entre el siglo I antes de Cristo y el I de nuestra Era, y fue labrada en un taller oriental de Egipto, de Siria o de la propia Palestina, por lo que bien “pudo estar en la mesa de la Santa Cena” y “pudo ser el que Jesucristo utilizó para beber, para consagrar o para ambas cosas”. Para efectuar esta datación el profesor Beltrán lo comparó con otros cálices de piedra pulida, provenientes de Palestina y fechados en el siglo I a.C., que se conservan en el Bristish Museum de Londres.

- Que el pie es un vaso egipcio o califal del siglo X u XI, añadido a la copa hacia el siglo XIV.

- Que las perlas y piedras preciosas que lo ornamentan son posteriores y pudieron ser sobrepuestas cuando el Santo Cáliz era venerado en San Juan de la Peña.

Las conclusiones del profesor Beltrán han sido apoyadas ahora por la investigadora norteamericana Janice Bennet, que ha publicado en el año 2002 un libro en inglés dedicado al Santo Cáliz de Valencia. Esta obra incorpora un análisis comparativo con fotografías del Santo Cáliz de la Catedral de Valencia y de varios vasos de celebraciones palestinas elaborados con piedras semipreciosas, datados en el año 50 antes de Cristo, que se conservan en el British Museum de Londres.

De este modo, y cuanto menos, queda acreditado que la copa conservada en Valencia (la parte superior a la que nos hemos referido), por su antigüedad, sí pudo ser utilizada por Jesús en su Última Cena.

Es posible reconstruir la historia del Santo Cáliz de Valencia hasta el día de la Última Cena.

Nadie puede dudar del carácter histórico de la Última Cena, a la cual se refieren los evangelistas y también las cartas de San Pablo. En palabras de la investigadora Janice Bennett, "es innegable que Jesús utilizó una copa para la consagración y que esta copa es un objeto histórico, no un mito". Además, es evidente el importante papel que la primera comunidad cristiana otorgó a las palabras pronunciadas por Jesús en esa Cena. Siendo ello así, no nos puede extrañar, sino más bien todo lo contrario, que, después de los acontecimientos ocurridos inmediatamente después de la Cena (crucifixión, sepulcro vacío, apariciones,...), la copa o cáliz utilizado esa noche por Jesús fuera diligentemente conservado por la primera comunidad cristiana.

La profesora Bennet explica del siguiente modo el proceso por el cual el Santo Cáliz pasó de Jerusalén a Roma:

"Muchos estudiosos creen que el Cenáculo --la habitación en la que tuvo lugar la Ultima Cena--, y el Santo Cáliz eran propiedad de la familia de san Marcos, el evangelista, que hizo de intérprete de san Pedro en Roma. San Marcos y san Pedro vivían en relación estrecha y parece tener sentido que san Marcos diera la Santa Copa a san Pedro, por la simple razón de que era muy importante para los primeros cristianos usar reliquias en la liturgia, y Pedro era la cabeza de la Iglesia. La tradición española afirma que san Pedro se llevó el Santo Cáliz consigo a Roma, donde lo pasó a sus sucesores hasta la persecución de Valeriano, en el año 258".

En todo caso, la tradición nos indica que el Santo Cáliz fue conservado y llevado luego a Roma, donde sería utilizado por los primeros Papas. El profesor Antuñano ha señalado que existen indicios de que el verdadero Cáliz fue utilizado por los primeros Papas en la celebración de sus misas solemnes. Según este autor, el canon litúrgico romano de los primeros Papas, en el momento de la consagración, decía textualmente "...tomando este glorioso cáliz...", con lo que se hacía específica referencia a que en la consagración se estaba utilizando precisamente el mismo cáliz empleado por Jesús en la Última Cena.

Nos situaríamos así en el año 258, en el que era Papa Sixto II. Se desató entonces una persecución contra los cristianos, promovida por el emperador Valeriano. Con el fin de impedir que el Santo Cáliz sufriera algún daño, el Papa Sixto II lo entregó en custodia a uno de los diáconos de Roma, llamado Lorenzo, cuyos padres residían en Huesca.

Tanto Sixto II como el que luego se convertiría en San Lorenzo murieron como mártires en las persecuciones de Valeriano. Pero, poco antes, San Lorenzo pudo enviar el Santo Cáliz a sus padres Orencio y Paciencia, en España.

El Santo Cáliz permanecería escondido en Huesca hasta el año 711, se supone que guardado en la Iglesia del Santo Pedro el Viejo de dicha localidad.

El año 711 comenzó la invasión árabe de España. Con el fin de proteger el Santo Cáliz, el obispo de Huesca, llamado Acilso, abandonó su ciudad junto con el Cáliz y otras reliquias. La antigua sede episcopal de Huesca iniciaría así un largo período itinerante, en el que sucesivamente iría cambiando su emplazamiento. Cada cambio de sede episcopal suponía al mismo tiempo el traslado de la ubicación del Santo Cáliz, que era la reliquia más valiosa que se llevó consigo el Obispo Acilso en su huía de Huesca.. Así, , el Santo Cáliz iría recorriendo un largo itinerario, pasando por las sucesivas sedes episcopales del antiguo Obispado de Huesca. Así, el Santo Cáliz pasaría por los siguientes lugares:

-En un primer momento, parece ser que se buscó refugio en la Cueva de Yebra, en el Pirineo aragonés. De hecho, en la iglesia parroquial de Yebra se conservan algunas reliquias que podrían dar testimonio de que allí estuvo durante unos años la sede episcopal.

-Algo más tarde el Santo Cáliz se localizaría en el Monasterio de San Pedro de Siresa, en el municipio de Hecho. En este sentido, se conserva una Carta de San Eulogio de Córdoba que menciona a Ferríolo, "Obispo de San Pedro de Siresa", que gobernó la Iglesia aragonesa los años 815-831. En Siresa debió estar la sede episcopal por lo menos durante más de cien años.

-Posteriormente el Santo Cáliz se trasladó (al trasladarse también la sede episcopal) a Santa María de Sasabre, en la localidad de San Adrián, cerca de Aisa. Por lo menos hasta siete Obispos están sepultados en esta iglesia.

-En tiempos del Obispo Mancio II (1014-1033) la Sede Episcopal (y con ella el Santo Cáliz) se trasladaron a la Iglesia de la Corte, que se hallaba en el municipio de Bailo. En Bailo el Cáliz debió permanecer del 1014 al 1045.

-Hacia el 1045 la Sede Episcopal se trasladó a Jaca. El Santo Cáliz se ubicaría primero en la Iglesia o Monasterio provisional, desde donde pasaría a la nueva Catedral de Jaca, cuya construcción finalizó alrededor del año 1063.

-Finalmente, alrededor del año 1071 el Santo Cáliz fue llevado desde la Catedral de Jaca hasta el Monasterio de San Juan de la Peña, donde permanecería hasta el año 1399.

El año 1399 el rey de Aragón Martín el Humano solicitó de los monjes del monasterio de San Juan de la Peña la entrega del Cáliz, pues deseaba tener la reliquia en su casa en Zaragoza. Se conserva en el Archivo de la Corona de Aragón en Barcelona (Pergamino nº 136 de la Colección de Martín el Humano) el documento fechado el 26 de septiembre de 1399 de entrega del Santo Cáliz a Martín el Humano. En este documento se hace constar que "... sea a todos de manifiesto que, como el excelentísimo Príncipe y señor D. Martín, por gracia de Dios Reay de Aragón, Valencia, Mallorca, Cerdeña y Córcega, y Conde de Barcelona, del Rosellón y de la Ciretánea, haya deseado y procurado, con ahinco, tener en su Capilla Real, aquel Cáliz de piedra en el cual Nuestro Señor Jesucristo, en su Santa Cena, consagró su Preciosa Sangre, y que el bienaventurado Lorenzo, que lo recibió de San Sixto, a la sazón Sumo Pontífice, cuyo discípulo era, y daácono de Santa María in Dominica, envió y dio con una su carta al Monasterio y Convento de San Juan de la Peña, situado en las montañas de Jaca del Reino de Aragón...".

De este modo, el Santo Cáliz fue llevado desde el Monasterio de San Juan de la Peña (donde había permanecido oculto más de trescientos años) hasta el Oratorio del Real Palacio de la Aljafería de Zaragoza. Más tarde fue trasladado a la Residencia del Rey Martín el Humano en Barcelona. En el Inventario de Bienes hecho en 1410, a la muerte de Martín el Humano, consta que entre los bienes muebles del monarca en Barcelona se halla el "Calix de vincle e calcedonia, lo cual, segons se diu, fo aquell ab que Jhsu Chist consegrà la sua Saneta e precisoa sanch lo dijous sant de la Cena..." .

Al morir Martín el Humano le sucedió en el Reino, en virtud del Compromiso de Caspe, su sobrino Don Fernando de Antequera. Y, como ya hemos dicho antes, fue su hijo y sucesor, Alfonso V el Magnánimo, el que hizo llevar el Santo Caliz desde Barcelona a su Palacio Real de Valencia, por el año 1414.

El 17 de marzo de 1437 el rey Alfonso V de Aragón, llamado el Magnánimo, hizo entrega solemne del Santo Cáliz a la Catedral de Valencia. De esta donación se conserva el documento público en el que se levantó acta de la misma.

Alfonso el Magnánimo había trasladado su Corte desde Barcelona a Valencia el año 1424, llevando consigo el Santo Cáliz, el cual, antes de la entrega a la Catedral, estuvo depositado en el Palacio Real de Valencia. En el documento de entrega del Santo Cáliz a la Catedral de Valencia de 18 de marzo de 1437 se hace constar que se hace donación de "el Cáliz en que Jesucristo consagró la Sangre el Jueves de la Cena, hecho con dos asas de oro, cuyo pie, del mismo color que el Cáliz, está guarnecido alrededor de oro con dos rubíes y dos esmeraldas en el pie, y con veintiocho perlas, comparadas al grueso de un guisante, alrededor del pie de dicho Cáliz".

Desde 1437 el Santo Cáliz ha permanecido casi ininterrumpidamente en la catedral valenciana.

El 3 de abril de 1744, día de Viernes Santo, el Santo Cáliz sufrió un pequeño percance. En aquellos tiempos se acostumbraba a utilizar el Santo Cáliz en los Oficios de Jueves y Viernes Santo para colocar en su interior la Sagrada Forma. El Arcediano Mayor y canónigo de la Catedral don Vicente Frígola Brizuela, que actuaba de Preste en los oficios, al ir a sacar la Sagrada Forma del Santo Cáliz, se desprendió de la copa, la cual resbaló y cayó al suelo, sufriendo un pequeño desperfecto. Recogidos inmediatamente y con todo cuidado los fragmentos, fueron colocados en el cofrecillo del Monumento y depositados luego en la Capilla de las Reliquias. Avisado el maestro platero Luis Vicent, acudió éste en la tarde de aquel mismo día con sus hijos, Luis y Juan, procediéndose a la recomposición de la Sagrada Copa, en presencia de varios Canónigos y del notario Juan Claver, levantándose la correspondiente acta de todo ello.

En marzo de 1809, ante el avance de las tropas francesas, y con el fin de salvar la reliquia de la rapiña de Napoleón, el Santo Cáliz fue sacado de Valencia y fue llevado primero a Alicante. De Alicante volvió a Valencia en febrero de 1810, pero en marzo de dicho año hubo de ser trasladado de Valencia a Ibiza, y en febrero de 1812 a Palma de Mallorca. De Palma de Mallorca el Santo Cáliz volvió a la Catedral de Valencia en septiembre de 1813.

En 1916, el entonces Arzobispo de Valencia, Monseñor Valeriano Menéndez Conde, junto con el cabildo de la Catedral, acordó instalar el Santo Grial en la antigua Sala Capitular de la Seo, en lugar del relicario en el que permanecía desde el siglo XV.

El Santo Cáliz tuvo también que abandonar la Catedral en 1936, durante la Guerra Civil española. El 21 de julio de 1936, pocas horas antes de que las hordas revolucionarias saquearan y quemaran la Catedral, el Santo Cáliz fue sacado del templo, envuelto en papel de seda, disimulado con un periódico. El Cáliz fue primero escondido en varios domicilios particulares de Valencia y luego en la población de Carlet, donde permaneció oculto hasta el 30 de marzo de 1939, cuando, finalizada la contienda, pudo volver a la Catedral.

El año 1959, con motivo de la celebración del XVII Centenario del Martirio de San Lorenzo, el Santo Cáliz salió en peregrinación por tierras de Aragón, recorriendo de nuevo el itinerario seguido por la reliquia desde su venida a España.
El año 1982 el Papa Juan Pablo II visitó Valencia y celebró la Santa Misa con el Santo Cáliz. Era la primera vez que el Santo Cáliz era utilizado por un Papa, desde los tiempos de Sixto II.

07 mayo 2006

¿Es éste el rostro del "Niño Jesús"?


Hace unos meses se hizo público el resultado de un estudio realizado en Italia en el que, utilizando técnicas utilizadas por la policía en la investigación criminal, se había intentado reconstruir el rostro del Hombre de la Sábana Santa de Turín con la apariencia que tendría de niño. Este es el resultado.

Buscando el rostro de Jesús




A partir de lo que puede observarse en la Sábana Santa de Turín, el Catedrático de Escultura de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, Doctor Don Juan Manuel Miñarro López, ha efectuado una reconstrucción científica del rostro de Jesús. El resultado es la escultura que se muestra en la fotografía.
Amplia información sobre la Sábana Santa de Turín en:

26 abril 2006

Interesante artículo de ANALISIS DIGITAL sobre el evangelio de Judas

Publicamos el ineresante artículo publicado por ANALISIS DIGITAL en relación con el evangelio de Judas:
“El Evangelio de Judas” va a convertirse, con toda probabilidad, en uno de los mayores éxitos comerciales de la historia de National Geographic. El pseudo Judas fue ya refutado por san Ireneo en el año 180, que vio en él la mano de la herejía gnóstica que entonces se propagaba. Pero estas “sutilezas” interferirían con los intereses editoriales de National Geographic, que ha preferido contar con especialistas con probados prejuicios anticristianos para presentar el libro al mundo.

Todo texto sin contexto –dice la máxima- se convierte en un contexto. O quizá convenga aplicar aquí esa norma del periodismo sensacionalista: “No dejes que la realidad te estropee un buen titular”.
El “Evangelio de Judas” promete ser un gran éxito de ventas. Llega en el mejor momento posible. Varias novelas y una película de Hollywood han logrado, muchos siglos después, popularizar la herejía gnóstica, que en sí contiene, dicho sea de paso, todos los elementos necesarios para un gran best seller de nuestro tiempo: conspiración, fraude histórico, cuestionamiento de la verdad que ha marcado hasta ahora el rumbo de la Humanidad…
El canal televisivo de National Geograhic organizó una espectacular puesta en escena para dar la nueva noticia al mundo. Quizá para dar a la cosa más morbo, reunió a un grupo de expertos predispuestos a aportar argumentos que avalen las más disparatadas acusaciones contra la Iglesia católica, que en este tipo de cosas es siempre el único blanco contra el que arremeten los dardos anticristianos. Por alguna “extraña razón”, evangélicos y ortodoxos son sistemáticamente ignorados cuando se trata de refutar las verdades del cristianismo.
La agencia Catholic News Agency aporta algunos datos significativos de los expertos que intervinieron en el documental. Entre ellos está la conocida feminista Elaine Pagels, autora de diversos libros contra la Iglesia católica, como “El origen de Satán”. Pagels, que se delara abiertamente atea, ha publicado un artículo en la página web de National Geographic en el que afirma que el ‘Evangelio de Judas’ “está cambiando nuestra manera de entender los orígenes del cristianismo”. A su juicio, la traición de Judas es lo que dio origen al antisemitismo entre los cristianos.
Otra feminista militante entre esos colaboradores es Amy Jill Levine, conocida también por su apoyo al aborto. Levine se define como “yanqui judía feminista” y mantiene que “los cristianos dicen las cosas más alocadas acerca de los judíos”. Le molestó especialmente la película ‘La Pasión’, de Mel Gibson, aunque añadió que “Hollywood puede cambiar la verdad fácilmente”.
Bart Ehrman, director del Departamento de Estudios Religiosos de la Universidad de Carolina del Norte, ha dedicado varios ensayos a tratar de refutar la Resurrección e incluso la misma existencia de Cristo. En cualquier caso, afirma que, de haber existido y muerto en la Cruz, los únicos responsables por su ejecución son los romanos, ya que Jesús representaba una amenaza para el Imperio. Ehrman ha estudiado en profundidad las sectas gnósticas y, en muchos aspectos, demuestra una gran sintonía personal con ellas, que va bastante más allá de lo científico.
También especialista en sectas gnósticas y evangelios apócrifos es el profesor californiano Marvin Meyer, cuyos han trabajos han sido de vital importancia para el autor de la novela ‘El Código Da Vinci’, Dan Brown. Junto a Meyer se sentó en una rueda de prensa organizada por National Geographic el especialista en coptología Stephen Emmel, de la Universidad alemana de Münster. Emmel, tal vez por los nervios, se contradijo al afirmar, primero, que el ‘Evangelio de Judas’ data del siglo IV, para después decir que es una obra del siglo III. Si, como pretende National Geograhic, éste es el mismo texto que refutó san Ireneo, su datación sería del siglo II.
La lista de expertos termina con Graig Evans y François Gaudard. El primero enseña en varias universidades que Jesús no fue bautizado por Juan Bautista y utiliza textos gnósticos para refutar los milagros y la resurrección de Cristo. Gaudard afirma que el ‘Evangelio de Judas’ “no sólo cuestiona las creencias más firmemente arraigadas en la tradición cristiana, sino que además reduce a la nada uno de los temas favoritos del antisemitismo”.

15 abril 2006

Reflexiones del predicador del Papa sobre el evangelio de Judas

Pubicamos una parte de la predicación que pronunció el padre Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia, en la celebración de la Pasión del Señor este Viernes Santo en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, en presencia de Benedicto XVI:

«Vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por sus propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades; apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas» (2 Tm 4,3-4) .

Esta palabra de la Escritura --sobre todo la alusión al prurito de oír cosas nuevas-- se está realizando de modo nuevo e impresionante en nuestros días. Mientras nosotros celebramos aquí el recuerdo de la Pasión y Muerte del Salvador, millones de personas son inducidas por hábiles retocadores de antiguas leyendas a creer que Jesús de Nazaret nunca fue, en realidad, crucificado. En los Estados Unidos hay un best seller del momento, una edición del Evangelio de Tomás, presentado como el evangelio que «nos evita la crucifixión, hace innecesaria la resurrección y no nos obliga a creer en ningún Dios llamado Jesús».

«Existe una percepción penosa en la naturaleza humana --escribía hace años el mayor estudioso bíblico de la historia de la Pasión, Raymond Brown: cuanto más fantástico es el escenario imaginado, más sensacional es la propaganda que recibe y más fuerte el interés que suscita. Personas que jamás se molestarían en leer un análisis serio de las tradiciones históricas sobre la pasión, muerte y resurrección de Jesús, son fascinadas por cada nueva teoría según la cual Él no fue crucificado y no murió, especialmente si la continuación de la historia incluye su fuga con María Magdalena hacia La India... [o hacia Francia, según la versión más actualizada]… Estas teorías demuestran que cuando se trata de la Pasión de Jesús, a pesar de la máxima popular, la ficción supera la realidad y frecuentemente, se pretenda o no, es más rentable».

Se habla mucho de la traición de Judas, y no se percibe que se está repitiendo. Cristo sigue siendo vendido, ya no a los jefes del Sanedrín por treinta denarios, sino a editores y libreros por miles de millones de denarios... Nadie conseguirá frenar esta ola especulativa que, es más, registrará una crecida con la inminente salida de cierta película; pero habiéndome ocupado durante años de Historia de los Orígenes Cristianos, siento el deber de llamar la atención sobre un equívoco descomunal que está en el fondo de toda esta literatura pseudohistórica.

Los evangelios apócrifos sobre los que se apoya son textos conocidos de siempre, en todo o en parte, pero con los que ni siquiera los historiadores más críticos y hostiles hacia el cristianismo pensaron jamás, antes de hoy, que se pudiera hacer historia. Sería como si dentro de algún siglo se pretendiera reconstruir la historia actual basándose en novelas escritas en nuestra época.

El error garrafal consiste en el hecho de que se utilizan estos escritos para hacerles decir exactamente lo contrario de lo que pretendían. Estos forman parte de la literatura gnóstica del siglo II y III. La visión gnóstica --una mezcla de dualismo platónico y de doctrinas orientales revestida de ideas bíblicas-- sostiene que el mundo material es una ilusión, obra del Dios del Antiguo Testamento, que es un dios malo, o al menos inferior; Cristo no murió en la cruz porque jamás había asumido, más que en apariencia, un cuerpo humano, siendo éste indigno de Dios (docetismo).

Si Jesús, según el Evangelio de Judas, del que se ha hablado mucho estos días, ordena Él mismo al apóstol que le traicione es porque, muriendo, el espíritu divino que está en Él podrá finalmente liberarse de la implicación de la carne y volver a subir al cielo. El matrimonio orientado a los nacimientos hay que evitarlo (encratismo); la mujer se salvará sólo si el «principio femenino» (thelus) personificado por ella se transforma en el principio masculino, esto es, si deja de ser mujer.

¡Lo cómico es que actualmente hay quien cree ver en estos escritos la exaltación del principio femenino, de la sexualidad, del pleno y desinhibido goce de este mundo material, en polémica con la Iglesia oficial que, con su maniqueísmo, siempre habría conculcado todo ello! El mismo equívoco que se observa a propósito de la doctrina de la reencarnación. Presente en las religiones orientales como un castigo debido a culpas precedentes y como aquello a lo que se anhela poner fin con todas las fuerzas, aquella es acogida en occidente como una maravillosa posibilidad de volver a vivir y a gozar indefinidamente de este mundo.

Son asuntos que no merecerían tratarse en este lugar y en este día, pero no podemos permitir que el silencio de los creyentes sea tomado por vergüenza y que la buena fe (¿o la necedad?) de millones de personas sea burdamente manipulada por los medios de comunicación sin levantar un grito de protesta en nombre no sólo de la fe, sino también del sentido común y de la sana razón. Es el momento, creo, de volver a oír la advertencia de Dante Alighieri:

«Sed, cristianos, más firmes al moveros:
no seáis como pluma a cualquier soplo,
y no penséis que os lave cualquier agua.
Tenéis el antiguo y nuevo Testamento,
y el pastor de la Iglesia que os conduce;
y esto es bastante ya para salvaros…
¡Sed hombres, y no ovejas insensatas!».

12 abril 2006

Artículo sobre el evangelio de Judas del profesor Armand Puig

Por su gran interés y actualidad, publicamos la traducción al castellano del artículo publicado en catalán en la revista digital FLAMA por Armand Puig y Tàrrech, profesor de Nuevo Testamento de la Facultad de Teología de Cataluña:

A comienzos de los años setenta del siglo pasado, un manuscrito copto del siglo IV (o quizá del siglo III), procedente de Egipto, llegó a Europa. Posteriormente, fue depositado en una caja fuerte de Long Island (Nueva York), donde permaneció 16 años y sufrió un deterioro notable (de casi la cuarta parte del texto) a causa de la climatología atlántica, tan diferente del clima seco del país del Nilo. Finalmente, el año 2000 volvió a Europa, una vez adquirido por Frieda Nussberger-Tchacos, que contactó con la Fundación Maecenas en vista a su publicación. Esta no tendría lugar hasta hace no muchos días, después de que R. Kasser, M. Meyer y G. Wurst, con un equipo internacional de apoyo, reconstruyeran las mil y pico pequeñas piezas del texto. El trabajo de recomposición del manuscrito, ímprobo -y al mismo tiempo osado y siempre mejorable- nos permite acceder a un evangelio gnóstico típico, escrito después del año 150 dC, no más tarde, sin embargo, del 180 dC. Esta última fecha es el terminus ad quem, ya que es citado -suponiendo que se trate del mismo texto- por Ireneo de Lión en su obra «Contra las herejías» libro Y, 31,3. Ireneo cierra su breve referencia al tema afirmando que un grupo gnóstico cristiano -según mi parecer, más radical que los valentinianos- reconoce en Judas «el único de los discípulos que ha poseído el "conocimiento" de la verdad» y que, por lo tanto, «ha llevado a cabo el "misterio" de la traición». De aquí que, afirma Ireneo, este grupo gnóstico haya «fabricado (te confictionem adferunt) un escrito que denomina el Evangelio de Judas».


De forma llamativa, el Evangelio de Judas contrapone los apóstoles (los Doce, según la tradición cristiana primitiva) con Judas Iscariote, el discípulo «decimotercero», el único a quien Jesús habría comunicado los misterios del Reino. Los conocimientos arcanos, las últimas verdades, quedan vedadas a los otros discípulos. Judas, en cambio, aleccionado convenientemente por Jesús, acaba entrando finalmente, ni más ni menos, dentro de la «nube luminosa» y llega a la glorificación final como miembro de pleno derecho -el único entre los apóstoles!- de la «generación grande y santa», ya existente «antes de los cielos y de los ángeles». Dicho de otro modo, Judas es el apóstol «espiritual» que, gracias a Jesús, el salvador que le muestra el camino de la verdad, entra en unión plena con Sofia (=Sabiduría), la más alta de las entidades gnósticas. Judas pasa a ser de esta manera el modelo del creyente gnóstico perfecto.

¿Qué ha hecho Judas por merecer este honor tan excelso? Simplemente, ha realizado el acto más relevante que podía hacer un discípulo: facilitar al Maestro su destino. Veamos qué dice Jesús a Judas, según este evangelio, pocos días antes de su muerte: «Tú sacrificarás el hombre que me reviste». Esta es la frase clave del texto por lo que respecta al tema de la traición. ¿Como interpretarla? Se trata de un pensamiento típicamente gnóstico. Nótese que se afirma que Judas no conduce a «Jesús» a la muerte, sino solo «al hombre que me reviste». Para los gnósticos, Jesús es un ser divino -¡y no humano!- que ha bajado a la tierra -el mundo inferior y degradado-, revistiéndose de un cuerpo humano como el nuestro, sin, sin embargo, pasar a ser realmente hombre. La encarnación no existe: solo es un simulacro. Siendo así las cosas, cuando llega el momento de su muerte, el simulacro se repite: aquel que muere no es Jesús, sino «el hombre (cuerpo humano) que lo reviste». Jesús, espíritu divino puro, no puede morir. Aquel que muere es la «envoltura» de su divinidad, es decir, la materia, el cuerpo.

Judas, con su traición, ha hecho un gran favor a Jesús, ya que, al facilitar su detención y ejecución posterior, ha contribuido que a que éste se liberase de su cuerpo mortal, de «el hombre que le reviste». La traición de Judas ha estado, en el fondo, un acto de profunda adhesión a Jesús. Por esta razón, Jesús le promete que, los últimos días, será glorificado y que, de hecho, «gobernará» sobre los otros discípulos, a pesar de que deba de sufrir el estigma de ser considerado por siempre el discípulo traidor y maldito.

Esta rehabilitación absoluta de Judas no es un mero juego dialéctico ni una curiosidad intelectual. A través de un texto repleto de teología gnóstica emerge el gran conflicto que sacudió la Iglesia cristiana en el siglo II. El evangelio de Judas refleja las creencias de un grupo gnóstico que, probablemente, ha quedado al margen de la comunión eclesial y que encuentra su referente en Judas, el discípulo que la misma traición ha excluido precisamente del grupo de los Doce. La Iglesia apostólica, la de los Doce, aparece como la humanidad «imperfecta», la de los «psíquicos», incapaz de alcanzar la verdad, llena de maldades, la que adora un «dios» menor cuando celebra la Eucaristía y los otros sacramentos. En cambio, el grupo gnóstico que se encuentra tras el Evangelio de Judas, se considera él mismo como el grupo de los perfectos, los únicos que han estado bautizados realmente «en el nombre de Jesús». Naturalmente, «Jesús» no es, en esta frase, el Jesús que la Iglesia cristiana confiesa: el Jesús de Belén y del Calvario, el Jesús de los pobres y el que, resucitando, ha vencido la muerte. La cruz es, aquí, un incidente minúsculo, no la baza de la fe. Jesús no es realmente hombre. Solo es una emanación divina que procede de la eterna Sofia y que enseña el camino del conocimiento a un pequeño grupo de «espirituales», que se consideran seguidores de Judas, el discípulo de la traición «feliz».

De lo que acabamos de decir se deduce que el Evangelio de Judas, un texto representativo del gnosticismo cristiano del siglo II, se mueve en un registro puramente teológico y no ofrece ninguna dato histórico nuevo sobre la vida de Jesús, ni sobre la relación entre Jesús y Judas, ni sobre la traición de este último. En este sentido, nos encontramos lejos de las interesantes aportaciones históricas -aunque sean poco numerosas- que contiene el Evangelio de Tomás. La especulación presente en el Evangelio de Judas lo acerca más bien al Apócrifo de Juan. El texto publicado recientemente contribuirá de forma notable al estudio de los grupos y pequeños grupos gnósticos cristianos de la segunda mitad del siglo II dC. En efecto, el grupo gnóstico que se encuentra tras de este Evangelio ofrece una interpretación del cristianismo que se propone como alternativa a la de la Iglesia apostólica, demonizada sistemáticamente en el texto mencionado. El hecho de que Judas, el discípulo traidor, pase a ser el único discípulo fiel, expresa claramente las intenciones del grupo en cuestión. Examinar un texto antiguo pasa a ser tan apasionante como útil detectar lo que se encuentra detrás.

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